Pizza Casera
Pizza Casera
con D'BakerAid™
Nada supera una pizza casera con una base perfectamente elástica, crujiente por fuera y tierna por dentro. Con D'BakerAid™, prepararla en casa es más fácil que nunca.
Desde Nápoles hasta Nueva York, la pizza se ha convertido en el lienzo perfecto para disfrutar de los ingredientes que más te gustan. D'BakerAid™ controla con precisión la activación de la levadura y la fermentación de la masa, ayudando a desarrollar sabor y estructura en menos tiempo. Con ingredientes frescos, una salsa sencilla y un horno bien caliente, puedes conseguir pizzas con calidad de pizzería en menos de dos horas.
```Paso a Paso
```Activa la levadura
En el recipiente D'Yeast™ 2.5L, mezcla el agua tibia, el azúcar y la levadura.
Remueve suavemente, cubre con la tapa y selecciona el programa de activación de levadura en D'BakerAid™. Deja que el programa finalice hasta que la mezcla esté espumosa y activa.
Mezcla y amasa la masa
En el recipiente D'Dough™ 4.5L, mezcla la harina y la sal.
Añade la mezcla de levadura activada y el aceite de oliva. Mezcla y amasa durante 6–8 minutos, hasta obtener una masa lisa, elástica y ligeramente pegajosa.
Fermenta la masa
Mantén la masa dentro del recipiente D'Dough™ y cúbrelo con la tapa.
Selecciona el programa de fermentación para masa blanca en D'BakerAid™. Deja que el programa finalice y que la masa doble su tamaño.
Divide y forma las bases
Vuelca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y divídela en 2 porciones iguales.
Forma cada porción en una bola lisa, cúbrela y deja reposar durante 10 minutos.
Sobre una superficie enharinada o sobre papel de horno, estira suavemente cada bola con las manos o con rodillo hasta formar un círculo de 25–30 cm, dejando el borde ligeramente más grueso para formar la corteza.
Añade la cobertura
Extiende una capa fina de salsa de tomate sobre cada base.
Coloca las rodajas de mozzarella de manera uniforme. Añade un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.
Puedes añadir otros ingredientes al gusto, pero recuerda: en pizza, menos es más.
Hornea a alta temperatura
Precalienta el horno a 260°C con una piedra de pizza o una bandeja gruesa invertida dentro durante al menos 30 minutos.
Desliza la pizza, sobre papel de horno o con una pala, directamente sobre la superficie caliente.
Hornea durante 8–10 minutos, hasta que la corteza esté inflada y ligeramente tostada en algunas zonas, y el queso esté fundido y burbujeante.
Termina y sirve
Retira la pizza del horno y añade inmediatamente hojas de albahaca fresca por encima.
Si lo deseas, termina con un poco más de aceite de oliva. Corta en porciones y sirve caliente.
🎓 Notas del D'BakerAid™ Lab
Fermentación controlada: una masa bien fermentada desarrolla más sabor, mejor elasticidad y una corteza más ligera.
Calor intenso: la pizza necesita una superficie muy caliente para conseguir una base crujiente y un borde bien inflado.
Menos es más: usar pocos ingredientes y bien repartidos evita que la masa se humedezca demasiado.
Harina adecuada: la harina panificable o tipo “00” aporta estructura, extensibilidad y una textura más auténtica.
¿Quieres pizza casera con masa más elástica y borde aireado?
D'BakerAid™ controla la activación de la levadura y la fermentación para ayudarte a conseguir masas más sabrosas, estables y fáciles de estirar.
